Una pregunta rápida para contestar sin googlear: ¿cuál es la diferencia entre artritis y artrosis? Ya sea por confusión o por desconocimiento, hay muchas personas que no saben distinguir la artrosis de la artritis. Hoy aclaramos conceptos y conocemos un poco más estas dos patologías, bastante comunes entre la población, sobre todo en edad avanzada.

Tanto la artritis como la artrosis son patologías relacionadas con las articulaciones, que causan dolor y reducen la calidad de vida. A pesar de que ambas tienen causas distintas sí que comparten un denominador común que, además, nosotros podemos controlar: el exceso de peso es uno de los factores que aumenta la posibilidad de sufrir estas enfermedades. No lo pongas más fácil de lo que debieras y comienza a moverte más y a cuidar tu alimentación desde ahora mismo.

Como todas las patologías terminadas en -itis, la artritis denomina una inflamación, en este caso de la membrana sinovial que recubre las articulaciones. La mayor diferencia entre artritis y artrosis es que la primera puede surgir a partir de otras causas no degenerativas como una infección, un traumatismo o una enfermedad autoinmune.

La artrosis u osteoartritis está relacionada con el desgaste y envejecimiento de las articulaciones. Suele presentarse por igual en ambos sexos, aunque en las mujeres puede aparecer de forma más temprana (mujeres: en torno a los 45 años; hombres: alrededor de los 60 años). En el caso de la artrosis, la obesidad hace que tengamos cuatro veces más riesgo de sufrir esta patología.

Diferencias entre artritis y artrosis

ARTRITIS ARTROSIS
Causas variadas (enfermedad autoinmune, infección, traumatismo) Causa: envejecimiento y desgaste del cartílago
Si se debe a un factor externo, como una infección, la artritis desaparece cuando ésta es curada Enfermedad degenerativa
Inflamación de las articulaciones Patología no inflamatoria

Similitudes entre artritis y artrosis

A pesar de que su origen es diferente, las consecuencias son muy similares: disminución del rango de movimiento de las articulaciones, rigidez (sobre todo matutina cuando se comienza a padecer la enfermedad) y dolor.

El tratamiento en el caso de la artritis dependerá de su origen, pero suelen utilizarse corticoides, antiinflamatorios y supresores del dolor: la idea es centrarse en la enfermedad que la ha causado y así mejorar el estado del paciente. En el caso de la artrosis, no hay una cura, ya que es degenerativa: simplemente podemos tratar de reducir el dolor con fármacos antiinflamatorios e inmunosupresores.

En ambos casos es importante el ejercicio físico regular, siempre atendiendo a las necesidades personales de cada paciente y llevado a cabo por un profesional. La actividad física en pacientes de artritis y artrosis puede ayudar a retrasar el envejecimiento del cartílago y el dolor de las articulaciones, aumentar la fuerza muscular y la densidad ósea, mejorar el rango de movilidad de las articulaciones, disminuir la depresión y mejorar el estado de ánimo.

Fuente: Vitónica

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